Comentar 11 JUNIO 2012

Calurosa bienvenida a los Condes de Wessex en su polémica visita a Gibraltar

La reina Sofía no asistió a las celebraciones del Jubileo de Diamante de Isabel II en Londres, a petición del Gobierno español, como reacción al anuncio del "profundamente desafortunado" viaje de los Windsor al Peñón



No es una visita cualquiera la que el príncipe Eduardo y su esposa, Sophie Rhys-Jones, iniciaban ayer como parte de los actos conmemorativos del Jubileo de Diamante de Isabel II. Su viaje oficial a la colonia británica de Gibraltar llega precedida de la polémica con el Gobierno español, que respondió al anuncio de la misma, el pasado mayo, con la anulación del viaje al Reino Unido que iba a hacer ese mes la reina Sofía para asistir a los festejos jubilares. A petición del Gobierno de Mariano Rajoy, la Casa Real española fue la única de las monarquías europeas que no estuvo presente en la cumbre real, un almuerzo ofrecido el pasado 18 de mayo en el castillo de Windsor. El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, reiteró el pasado viernes que la visita del príncipe Eduardo y su esposa, Sophie Rhys-Jones, es "profundamente desafortunada" en el tiempo y en la forma, debido a las tensiones actuales entre España y Gibraltar por un conflicto pesquero en aguas vecinas al Peñón, después de que las autoridades gibraltareñas impidieran faenar en ellas a los pescadores de Algeciras y La Línea de la Concepción que han pescado históricamente en esa zona, y desde 1999 en base a un acuerdo que ahora ha quedado en el aire. Los sucesivos gobiernos españoles han planteado quejas similares en cada una de la docena de visitas que los distintos miembros de la Familia Real inglesa han hecho a la colonia en las últimas décadas.

 

Pero esta visita ha sido recibida con enorme entusiasmo por los ciudadanos del Peñón. El hijo menor de la reina Isabel y su esposa llegaron ayer a Gibraltar para celebrar el Jubileo de Diamante de la soberana inglesa y miles de gibraltareños salieron a las calles para darles una calurosa bienvenida: "Es nuestra Familia Real, queremos mostrarle lo simpáticos y lo cariñosos que somos", decía una joven mientras a su lado una mujer más mayor no paraba de decir "esto es magnífico, lovely". Niños, adultos y ancianos, ondeando con orgullo banderitas británicas, se congregaron en la plaza y la calle principal gibraltareña para estrechar la mano y saludar a los Condes de Wessex, cuya visita se ha convertido en una "fiesta" para proclamar su identidad británica: "Es un día glorioso para nosotros, el Príncipe es nuestro y estamos muy orgullosos de que venga, a quien no le guste que se aguante", decía una mujer que, como la mayoría de los gibraltareños, habla intercalando sin titubear palabras inglesas y españolas con un indudable acento andaluz. Otro, que había esperado seis horas de pie bajo un sol de justicia a los visitantes reales, aprovechaba los micrófonos y cámaras de televisión españolas para decir: "Ojalá vinieran cada diez minutos" y para declarar que ellos "nunca van a ser españoles" y que únicamente se sienten británicos.



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Los Condes de Wessex llegaron puntualmente al aeropuerto de Gibraltar ayer a mediodía, a bordo de un avión comercial, junto a otros muchos pasajeros. El Gobernador de Gibraltar, el vicealmirante Adrian Johns, y el ministro principal, Fabian Picardo, les recibieron a pie de escalerilla, tras lo cual presenciaron una salva de honor de las fuerzas militares británicas para celebrar el cumpleaños del Duque de Edimburgo, esposo de la reina Isabel.

Tras este recibimiento oficial, el príncipe Eduardo y su esposa se dirigieron en coche a la plaza Mackintosh, donde les aguardaba el primer baño de multitudes, que el Gobierno gibraltareño quiso favorecer cerrando colegios y organismos públicos, salvo los esenciales, que han tenido unas horas libres. Tras presenciar un espectáculo titulado Una audiencia con la Reina de las estudiantes de Academia de Gibraltar de Danza, los Condes de Wessex recorrieron a pie Main Street (o calle Real, como también se la conoce) saludando detenidamente a los gibraltareños hasta llegar al Convent Place, sede del gobierno gibraltareño, donde se les ha ofrecido un almuerzo, antes de retomar la agenda oficial por la tarde y plantar un árbol en honor del Jubileo de Diamantes de Isabel II y colocar la primera piedra del futuro monumento al Jubileo de Diamantes.

 

Los Condes de Wessex tendrán una apretada agenda durante su visita, que se prolongará hasta el miércoles: el martes, visitarán el puerto, descubrirán una placa en honor de trabajadores marroquíes en una fuente en los jardines de la Alameda y visitarán el museo del Peñón, y el miércoles, último día de su visita, se reunirán con líderes religiosos e inaugurarán un nuevo tribunal, además de visitar la nueva terminal del aeropuerto gibraltareño, que funciona desde el pasado noviembre y que está construida sobre unos terrenos que España considera suyos. Intenso programa de una visita que no dejará indiferente a nadie.

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