Comentar 05 JUNIO 2012

Isabel II, arropada por la Familia Real inglesa, celebra un servicio de Acción de Gracias por su Jubileo de Diamante

 

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Más emocionada y sonriente que de costumbre, Isabel II ascendía la escalinata de la catedral de San Pablo para asistir a un servicio de Acción de Gracias por su Jubileo de Diamante. Un total de 2.000 personas se habían congregado en el templo para agradecer “su leal servicio y compromiso” en un glorioso reinado de seis décadas, que ha sido faro de estabilidad y esperanza en un mundo en constante cambio.

 

La duquesa Catherine tuvo el honor de preceder a la soberana inglesa en su recorrido por el pasillo central de la catedral de San Pablo, junto a los futuros Reyes. Y la nueva princesa, que ha sido recibida en la Familia Real con los brazos abiertos, desfiló con paso seguro con un elegante traje rosa de encaje de Alexander McQueen junto a su marido, el príncipe Guillermo. Pero la Duquesa no fue la única que acaparó las miradas, también Beatriz y Eugenia de York, que aportaron la nota de color al solemne acto.

La reina Isabel, arropada por otros 40 miembros de su familia, recibía homenaje del arzobispo de Canterbury: “Lo que recuerdo es la simple declaración de compromiso hecha por una mujer muy joven, lejos de casa, repentina y devastadoramente dolida. Una declaración de que estaría para todos, de que se entregaba a todos. Ha hecho a su reino feliz y todo parece indicar que ella también es feliz”.

 

 

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La única pena que empañaba la celebración era la ausencia de su amado esposo, el Duque de Edimburgo, tras su hospitalización por una infección de carácter leve. El matrimonio ha compartido en sus 64 años de casados todas las alegrías y las tristezas de su vida. A la ausencia del Duque también se refirió el arzobispo: “Nuestras oraciones y pensamientos están con él esta mañana”.

 

Su esposo estuvo con ella hace diez años, con motivo de su Jubileo de Oro, cuando la Reina se dirigió a la nación para expresar su agradecimiento: “Gratitud, respeto y orgullo. Estas palabras resumen lo que siento por la gente de este país”. Mucho ha cambiado todo desde entonces. Gran Bretaña es más multicultural que nunca, mientras que la monarquía británica ha evolucionado con los tiempos, que abarcan las redes sociales y YouTube. Y gracias a la boda de los Duques de Cambridge su popularidad ha alcanzado su cota más alta. Aunque los valores y vocación de servicio de la Reina se mantienen como siempre.

 

Con 25 años se comprometió a servir a su país para el resto de su vida. Una promesa que es la prioridad central de su vida, incluso ahora con 85 años de edad, ocho nietos y dos bisnietos. Pero cualquier sugerencia de jubilación fue desterrada por su reciente promesa de seguir dedicándose a la nación en el 60º aniversario de su ascensión al trono.

 

Tras las lecturas sobre la sabiduría de Dios y el tema del deber y el sacrificio, el Servicio concluyó con el Himno Nacional y el unísono Dios Salve a la Reina de los 2.000 asistentes, que seguro le trajeron a la memoria aquel 2 de junio de 1953, cuando se celebró su coronación, más de un año después de la muerte de su padre en señal de respeto. Después de la última nota, la Reina abandona el templo y se dirige a una recepción en Mansión House y a un almuerzo en Westminster Hall.

 


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